Olimpiadas en la Antigua Grecia

Los estudiosos dan al año 776 antes de Cristo como la fecha de la primera edición de la olimpiadas en la antigua Grecia. El dato coincide con el conocimiento sobre el primer ganador del que se tengan noticias: Corcho, un cocinero de la ciudad de Elis, que se impuso en una carrera de 1.922,7 metros, la única competición que en ese momento integraba el programa olímpico. Pero los arqueólogos sospechan que en la Antigua Grecia ya se realizaban los Juegos desde mucho tiempo antes.

En realidad, los Olímpicos fueron los más populares dentro de un grupo de juegos entre los que también estaban los Píticos, los Istinícos y los Nemeos. Durante 1.169 años, pese a que no hay datos, se supone que se desarrollaron sin interrupción, cada 4 anos. A ese período intermedio se lo conocía como Olimpiada.

Filipeo, donde se celebraban las antiguas olimpiadas en Grecia

Filipeo, donde se celebraban las antiguas olimpiadas en Grecia

Cuando, se cree, se habían efectuado más de 290 ediciones de los Juegos Olímpicos fueron abolidos por el emperador romano Teodosio I en el año 393 d. C. por considerarlos paganos… Para entonces, el cristianismo era el culto dominante en Roma. Bajo la influencia del Imperio Romano, los Juegos ya habían entrado en franca decadencia. Podían intervenir extranjeros, esclavos y profesionales. Muchas competencias se habían transformado en espectáculos casi circenses, El último ganador conocido fue Varazdates, un iranio de la familia real armenia de los arsácidas, que ganó el pugilato en el año 385 d. C. Pero en el medio había quedado toda una historia que conoció años de gran esplendor, generadora de realizaciones en el campo de la escultura, la arquitectura, las matemáticas y la poesía, además del deporte. Existen más de una versión sobre el origen de los Juegos, que tienen en común componentes religiosos, funerarios y sangrientos. Lo cierto es que eran organizados por la ciudad de Elis en Altis, el recinto sagrado dedicado al dios Zeus en el valle de Olimpia, en la península del Peloponeso. Se iniciaban con una ceremonia de juramento y un sacrificio a Zeus (considerado padre de dioses y hombres), en cuyo honor se realizaban. En sus comienzos duraban sólo un día. Pero con el paso de los años, y en distintas épocas, se fueron agregando -más carreras, el lanzamiento del disco y la jabalina, el salto en largo, una prueba de pentatlón, el pugilato, la lucha, el pancracio (una mezcla de boxeo y lucha y carreras de carros tirados por caballos y burros.

En total se llegaron a contabilizar 23 especialidades, aunque no hay certeza de que hayan llegado a disputarse todas juntas en unas olimpiadas en la antigua Grecia. Eso obligó a sucesivas ampliaciones en el santuario de Olimpia y los Juegos llegaron a tener, según registros fiables, una duración de 5 días. Entre las construcciones más notables realizadas se destacó el templo dedicado a dar cobijo a una enorme e estatua de Zeus. Los trabajos se extendieron desde el 468 a. C. hasta el 450 a. C. La edificación estuvo a cargo de Libon de Elis y en la estatua, de metros de altura, trabajó Eideas uno de los escultores famosos de la Antigua Grecia. En su realización empleó técnicas de cincelado de marfil Y oro. Por su magnificencia fue incluido entre las Siete Maravillas de la Antiguedad. Aunque hoy poco queda de él. Primero fue incendiado durante el mandato del emperador romano Teodosio TI y finalmente fue devastado por varios terremotos.

Por una tregua sagrada o Ekencheiria, firmada entre los estados de Esparta, pisa y Elida, se prohibía todo tipo de actividad guerrera mientras duraran los Juegos Olímpicos. Se declaraba inviolable el territorio de Olimpia y se prohibía el acceso de toda persona armada a la región.
Los Juegos tenían lugar durante el mes griego de Hecatombión, dentro del solsticio de verano, que correspondería a los actuales meses de julio o agosto. Bastante tiempo antes de su desarrollo se envíaban mensajeros por todo el país anunciando la fecha en que se harian.

Las normas para los participantes, provenientes de todos los rincones de Grecia, eran sumamente estrictas. Debían ser hombres libres, hablar el griego y tener una conducta intachable. Participaban a título individual y no por equipos. Debían documentar un mínimo de 10 meses de duro entrenamiento para la prueba en la que aspiraban intervenir y superar una preselección.

Durante bastante tiempo antes del comienzo de las competencias quedaban alojados en dependencias de Olimpia, controlados. En lo que hace a los sistemas de preparación, se sabe que no eran improvisados y contemplaban las exigencias propias de cada especialidad. Incluso se llegaba a cuidar el detalle de efectuar los entrenamientos en los mismos horarios previstos para las competencias. Hacia el siglo V a. C. ya se conocía de las existencia de entrenadores o instructores. Por la misma época apareció un manual de entrenamiento atlético hecho por Lecus de Tarento. Como un ejemplo de lo exigente de la preparación se cuenta el caso de Millon de Crotona, vencedor en las pruebas de lucha durante 7 Juegos Olímpicos consecutivos. Se dice que había desarrollado una fuerte musculatura gracias a llevar al hombro, día a día, a un ternero hasta que se hizo toro adulto. Otro aspecto al que se prestaba mucha atención era a la alimentación.

Del mismo Milón de Crotona se afirma que consumía diariamente 9 kilos de carne, 9 kilos de pan y 18 pintas de vino (más de 10 litros). Hacia el siglo IV a. C. los atletas ya buscaban suplementos nutricionales según las pruebas. Los saltadores ingerían carne de caballo. Los boxeadores y lanzadores se inclinaban por los cortes de toro y los luchadores de cerdo. Del mismo modo, hay muchísimas constancias respecto a los corredores de fondo, que bebían distintas clases de cocciones antes de las carreras para evitar la fatiga y mejorar su resistencia. En el cuidado de los atletas también se asignaba muchísima importancia a los masajes (los había de distinto tipo), a los baños y a las exposiciones al sol. Claro que tanto sacrificio tenía su recompensa para los triunfadores. En los Juegos sólo se los premiaba con una corona de hojas de olivo, que más tarde fue reemplazada por coronas de laurel. Además se les concedía el honor de colocar una estatua con su esfigie dentro del recinto sagrado de Olimpia. Pero en sus ciudades eran recibidos como héroes. Por lo común se los hacía entrar por huecos abiertos en las murallas que las rodeaban. Luego se los cerraba para evitar que la gloria lograda se escapara. Eran mantenidos de por vida y recibían toda clase de prebendas, Sus victorias fueron exaltadas por muchos poetas, pero ninguno alcanzó la fama de Píndaro, nacido en el 518/517 a. C., que vivió 80 años. Se lo considera como una especie de predecesor de los periodistas deportivos de hoy. Pero así corno se premiaba a los vencedores, también se sanciona ba a aquellos que realizaban algún tipo de trampa o mostraban un mal camportamiento. Había penas de diferente tipo. Pero sin dudas, la más dolorosa, era erigir una estatua de bronce de Zeus en el camino al estadio Olímpico con la multa que se le cobraba al infractor. Además, al pie de la misma se inscribía su nombre y la razón por la que había sido sancionado.

Los atletas solían participar en las distintas competencias totalmente desnudos y descalzos. La prueba reina de los Juegos Olímpicos, con la que se cerraban las competencias, era la final del Estadio. Se trataba de la carrera de 192,27 metros, que abarcaba la recta del escenario olímpico. Otra gran atracción eran las carreras de carros tirados por 4 caballos. Debían dar 12 vueltas a un trazado de unos 1.250 metros. Con frecuencia competían hasta 40 carros. Entre nubes de polvo, caídas y vuelcos, no fueron pocos los que reunieron en esas disputas. Pero la más violenta de las disciplinas era el Pancracio. La lucha sólo terminaba cuando uno de los contendientes se daba por vencido. Y en la pelea se permitía todo, salvo romper dedos, sacar los ojos o morder. Aunque en el santuario de Olimpia sólo había alojamiento para los atletas, entrenadores, jueces y autoridades, se cree que llegaban muchos espectadores desde toda
Grecia para presenciar los Juegos
. Se instalaban en improvisadas tiendas de campaña. No hay cifras precisas sobre cantidades de asistentes, pero se sabe que el estadio Olímpico tenía capacidad para entre 45.000 y 50.000 personas. Un espíritu y un entusiasmo que los griegos revivirán, de algún modo, muy pronto y que quizá llegue hasta el valle de Olimpia, allí donde reposa el corazón de Pierre de Fredy, Barón de Coubertín, el impulsor de los Juegos Olímpicos modernos.

Imágenes de distintas disciplinas tomadas de antiguas ánforas griegas

Imágenes de distintas disciplinas tomadas de antiguas ánforas griegas

Las olimpiadas en la antigua Grecia estaban prohibidas a las mujeres

La presencia y la participación de mujeres en los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia estaba prohibida, Se debía a que el santuario de 0limpia estaba dedicado a Zeus y era considerado como un lugar sagrado para los varones. La única mujer cuya asistencia se admitía era la de la gran sacerdotisa de Demeter. Para el¡ ase reservaba un sitia¡ frente al lugar donde tomaban asiento los jueces supremos de los Juegos. Las sanción para las que aran esa norma era durísima: se las castigaba a ¡a pena de muerte, arrojándolas desde lo alto del cercano monte Tipeo.

Curiosamente, la única transgresora conocida fue Calipátira, hija de Diágoras, famoso campeón olímpico. Viajó desde Rodas para vercorrer a su hijo Pisirodos en la prueba del Estadio. Para no ser reconocida se puso una túnica de entrenador y se mezcló entre ellos. El hijo venció y en la alegría del festejo fue descubierta. Finalmente fue perdonada, acaso atendiendo a los grandes antecedentes olímpicos de toda su familia. Con el correr de los años estas normas se fueron suavizando y las mujeres hasta pudieron acceder a competencias y participar en pruebas mixtas. Según documentos, la primera atleta olímpica fue Cinisca, hermana del rey Agellsao de Esparta, que se impuso en la carrera de carros tirada por4 caballos. De todas maneras, las mujeres tuvieron sus propias competencias. Se trataba de los Juegos de Hera, que se disputaban en el mes de la Virgen (junio a julio de hoy), dejando siempre distancia con los Juegos Olímpicos. Las participantes debían ser vírgenes y oriundas de la ciudad de Elis. La única prueba era una carrera de 162 metros. Las atletas corrían descalzas, con el pelo suelto y una falda que las cubría de la cintura a las rodillas. Recibían honores y premios por la victoria.

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