Los transgénicos no serían toxicológicamente nocivos

Uno de los grandes debates de los alimentos transgénicos incluye la cuestión de si suponen un riesgo para la salud. Si los que están en contra de los OGM parecen convencidos de su peligro, sin embargo, se esfuerzan en encontrar los estudios científicos que acrediten su gravedaz. En los últimos días, un equipo de investigadores franceses han sintetizado diferentes trabajos sobre la toxicología de los transgénicos y los resultados son claros: comer alimentos transgénicos no es peligroso.

Los científicos de AgroParisTech, liderados por Agnes Ricroch, han trabajado sobre los resultados de 24 estudios desde 2002 para silenciar a los críticos de los alimentos modificados genéticamente. Los criterios de selección de las obras analizadas fueron: efectos a largo plazo (12) y multi-generacionales (12), como se explica en el artículo publicado en Food and Chemical Toxicology.

Los transgénicos no son tóxicos

¿Qué entendemos por un estudio a largo plazo? En un texto de 2008, la EFSA (European Food Safety Authority), declaró que con la finalidad de comprobar la toxicidad de un transgénico, se recomendó una prueba de 90 días. Fuera de Europa, estas pruebas no son obligatorias y los científicos las han utilizado sólo en caso de sospechas. En Europa, sin embargo, donde el principio de precaución es un concepto importante, se han convertido en sistemática.

Sin embargo, los investigadores en París han decidido centrar su análisis en los trabajos muy a largo plazo y multigeneracionales, yendo así más allá de las recomendaciones de la EFSA para convencer a los escépticos.

Y los resultados son claros: entre los 24 estudios que utilizaron, ninguno mostró ningún tipo de toxicidad, lo que indica que los transgénicos son seguros desde el punto de vista toxicológico. Sin embargo, otros escritos científicos parecen sugerir lo contrario.

Maíz transgénico

Los organismos genéticamente modificados, cuyas primeras pruebas se llevaron a cabo a principios de los setenta no serían perjudiciales. © agrilifetoday, Flickr, creative commons by nc nd 2.0

La comunidad científica está en desacuerdo

Recientemente, el equipo de Gilles-Eric Séralini realizó un resumen (publicado en Environmental Sciences Europe) de diferentes trabajos sobre la toxicidad de los transgénicos, en el que se explicó que el plazo de 90 días no fue suficiente: “una vaca o una cabra pueden vivir 15 años, pruebas de nueve semanas no son pruebas de largo plazo de toxicidad crónica en este nivel”.

Además, critica la robustez del análisis estadístico del estudio. Y “el 9% de los efectos secundarios se concentraron en los riñones y el hígado” habían sido identificados por Séralini y sus colegas. Sin embargo, el equipo de AgroParisTech hace los mismos comentarios sobre el estudio de estos investigadores: es sólo una reafirmación de la estadística y no un análisis serio.

Los investigadores de AgroParisTech esperaban este tipo de críticas por parte de los anti-transgénicos. Sin embargo, sus resultados se ven reforzados por otro estudio (publicado en Plant Physiology), realizado en febrero de 2011, durante el cual se compararon las proteínas y los compuestos químicos sintetizados por un una planta natural, con los sintetizados por vegetales modificados genéticamente. Esto se conoce como perfil. Su análisis mostró diferencias mínimas, mucho menores que entre dos variedades naturales.

El debate sobre los transgénicos no parece, ni mucho menos, haber finalizado, a pesar de que la publicación de este estudio, sin embargo, parecía querer ponerle fin, al menos en términos de toxicología. Preguntas acerca de la manipulación de organismos vivos, las patentes, o los problemas socio-económicos derivados de los transgénicos parecen formar parte de otro debate. Un debate en el que los toxicólogos no pretenden tratar.