Los productos azucarados serán gravados en Europa

Nuevos impuestos están surgiendo en Europa en la lucha contra la obesidad. Algunos países, como Hungría han sido los líderes en la aplicación de este “impuesto a la comida chatarra y a los productos azucarados”, y otros siguieron la marcha.

Tras el anuncio de las discusiones dentro del gobierno escocés en relación con un proyecto de ley que daría a las autoridades locales la posibilidad de introducir un impuesto sobre los refrescos, el ministro irlandés de Salud, James Reilly, anunció que el 26 de septiembre se examinó la posibilidad de introducir un impuesto sobre los productos azucarados en su país.

En Escocia, el líder de la oposición a cargo de la salud, Richard Simpson, dijo que en su región se consume un 20% más de bebidas gaseosas que en Inglaterra.

En Francia pretenden cambiar el IVA sobre las bebidas con azúcar del 5,5% actual al 19,6% con fecha 1 de enero de 2012. Sin embargo, Coca-Cola ha amenazado con retener millones de dólares de inversión en Francia, lo que ha provocado que el gobierno galo se retracte y hable de un “error de comunicación”. Según los cálculos del Ministerio, el gobierno esperaba generar 120 millones de euros.

Pero muchos comentaristas plantean que este nuevo impuesto afectará principalmente a los segmentos más pobres de la población, aparte de que no hay ningún vínculo definitivo que haya establecido relación entre los refrescos y la obesidad.

patatas fritas

Para detener la ola de obesidad, Dinamarca ha introducido un aumento del impuesto de 2 euros de media al precio por kilo de alimento comida chatarra como las patatas fritas. © Elena Moiseeva

Lucha contra la obesidad: el ejemplo de Hungría y Dinamarca

A principios de septiembre, Hungría ha puesto en marcha un impuesto de este tipo, conocido como “impuesto de la hamburguesa” en los alimentos que tienen altas concentraciones de azúcar, sal, cafeína y carbohidratos como las patatas fritas, bebidas energizantes, chocolates, dulces y refrescos. Los ingresos de este impuesto serán devueltos al sistema nacional de la seguridad social.

Dinamarca, por su parte, está llevando a cabo una nueva subida de impuestos de alrededor de 2 euros por kilo en el precio de los alimentos que contengan más del 2,3% de ácidos grasos saturados. El 2 de octubre, The Guardian publicó una encuesta sobre este impuesto, que debería permitir al país recaudar 165 millones de euros al año y reducir la ingesta de grasa en casi un 10%. Se trata de gravar la comida chatarra como las patatas fritas y galletas, pero también productos como los lácteos, aceite, carne y precocinados, tales como las pizzas congeladas. Según el diario británico, Dinamarca es pionera en este sentido: porque ya habían prohibido el uso de grasas trans en el año 2004.

La tasa de obesidad en Dinamarca es del 10%, una cifra inferior a la media europea (15%), según cifras de la OCDE.

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