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Lluvia de estrellas el 8 de octubre

Sometidos a la acción del sol cuando se están acercando, los cometas abandonan en su órbita una gran cantidad de diminutas partículas. Cuando la Tierra se cruza en su camino, estas partículas se queman en la atmósfera en forma de lo que curiosamente denominamos lluvia de estrellas o meteoros. Para los cometas que periódicamente pasan a nuestro lado otro durante cientos de años, las partículas con el tiempo se dividen a lo largo de la órbita y el encuentro con el planeta genera un aumento en el número de meteoros en una época del año .

El caso más famoso es el del cometa Swift-Tuttle, el que se encuentra tras el fenómeno de las Perseidas en verano, que permite admirar una hemosa lluvia de estrellas en agosto. Los cometas que han lleado recientemente al sistema solar responden a otro fenómeno y sus partículas se agrupan en densas nubes en algunos puntos de la órbita, donde las estrellas tienen una mayor intensidad solar. La mayoría de las veces, la Tierra cruza la órbita de los cometas jóvenes de las zonas libres de polvo, pero hacen algunos años nos encontramos con una de estas nubes de partículas en el origen de una lluvia de meteoritos real. Este es el caso de Dracónidas, una lluvia de meteoritos asociada al cometa 21P Giacobini-Zinner.

cometa Giacobini-Zinner, el cuerpo que provoca la lluvia de estrellas

Cometa Giacobini-Zinner fotografiado en noviembre de 1998. © N. A. Sharp / NOAO / AURA / NSF

Lluvia de estrellas. Cuidado con las Dracónidas

Por lo general se trata de un fenómeno bastante discreto, aunque en los años 1933 y 1946 ofreció un espectáculo con cerca de 10.000 meteoros por hora, por otra parte, la Tierra pasó a través de una nube de polvo dejada por el cometa en su paso por el perihelio en 1900. Las simulaciones por ordenador sugieren que el 08 de octubre por la tarde volveremos a cruzar la nube de escombros del cometa con dos picos de actividad, una a las 19 horas (hora de España, a la que sigue habiendo demasiada luz) y otro a las 22 horas. Por un efecto de perspectiva, los meteoros parecen brotar de la constelación del Dragón (de ahí el nombre de Dracónidas), que podemos situar en el noroeste durante la noche.

Si no hay espectáculo, que será moderado por la presencia de la fuerza de la luna menguante y la incertidumbre sobre las condiciones meteorológicas han llevado a los astrónomos profesionales de la IMCCE a fletar dos aviones equipados con cámaras que sobrevolarán la región escandinava del planeta durante la noche. Los datos recogidos deben aclarar la composición química y la órbita de estos pequeños cuerpos.