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La Guerra del Peloponeso

En el 478 a. C., para protegerse mejor de futuros ataques de los persas, Atenas y otras ciudades griegas, firmaron una alianza. Llamada de la Confederación (o la Liga de Delos, por causa de la ciudad donde estaba ubicada), esta alianza recogía contribuciones anuales de sus participantes bajo la forma de dinero, barcos y soldados.

En principio, las ciudades que formaban parte de la confederación mantuvieron su autonomía política. Atenas, sin embargo, disfrutaba de una posición especial, ya que dirigía las operaciones militares y administrativa de los recursos que sus aliados depositaban en el templo de Apolo en Delos. Al darse cuenta de que los persas no eran una amenaza, los representantes de algunas ciudades, como Naxos y Paros, intentaron abandonar la Confederación. Pero los atenienses, que se beneficiaban de los recursos de la Liga de Delos. no permitieron la salida de sus integrantes.

Rival de Atenas, Esparta y otras ciudades que no formaban parte de la Liga formaron la Confederación del Peloponeso, bajo el liderazgo de los espartanos. En 431 a. C., la rivalidad entre las dos potencias se convirtió en un conflicto abierto. Había comenzado de la Guerra del Peloponeso.

Hablamos de la guerra del Peloponeso

Hablamos de la guerra del Peloponeso

Atenas, cuyo comercio marítimo era intenso, llevaba ventaja en el mar. Superiores en la tierra, pues contaban con un ejército mejor preparado, los espartanos, sitiaron la ciudad de Atenas. Los atenienses se habían refugiado en el interior de sus murallas, pero fueron alcanzados por una epidemia de peste que diezmó la población de la ciudad.

La guerra, continuó, hasta que los atenienses fueron derrotados en la batalla naval de Egos-Pótamos (río Cabras) en el 405 a. C. En el año siguiente, cercada por tierra y por mar, Atenas se rindió.

Victoriosos, los espartanos, dominaron a Grecia por algunas décadas. En 362 a. C., sin embargo, los tebanos (habitantes de la ciudad de Tebas) se rebelaron contra la supremacía de Esparta y, comandados por el general Epaminondas, invadieron el Peloponeso. El conflicto terminó con la victoria de Tebas. A partir de entonces, las ciudades griegas entraría en decadencia, convirtiéndose en presa fácil de un conquistador del norte, el rey Filipo II de Macedonia.

La Guerra del Peloponeso, de Tucíades, siglo V a. C

La historia del Peloponeso fue escrita por Tucíades, un ateniense que tomó parte en los combates. En el fragmento de su obra se refiere al temor de los espartanos en relación a la posibilidad de una revuelta de los esclavos (llamados hilotas). Este temor hacía que espartanos enviaran los hilotas al campo de batalla, de modo a evitar que se rebelasen.

Los atenienses estaban muy cerca del Peloponeso […] y los lacedemonios {espartanos} estaban contentos por tener un pretexto para mandar a los hilotas para allá, a fin de que dejen de tratar de rebelarse […] Realmente por miedo de su juventud y de su número […] ellos, en cierta ocasión, habían llegado al extremo de recurrir a la siguiente estratagema: hicieron una declaración en el sentido de que todos los hilotas que pretendían haber prestado a los lacedemonios buenos servicios en la guerra se presentaran para que fueran liberados.

En realidad solo estaban sometiendo a una prueba; pues pensaban que los esclavos que primero se presentaran serían los candidatos a encabezar una rebelión. En esta prueba se seleccionaron dos mil hilotas, que recibieron coronas de laurel, recorrieron los templos , como si ya estuvieran libres, y después nadie supo de su destino

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