La filosofía patrística: San Agustín

La filosofía patrística es la forma de pensamiento especulativo llevada a cabo por los Padres de la Iglesia y los escritores eclesiásticos.

La Patrística se caracteriza por la defensa racional del cristianismo frente a los ataques de la filosofía pagana y por la aceptación de las verdades filosóficas que convienen con la revelación cristiana.

La importancia de la Patrística estriba en el hecho de ser el primer intento de unificar la religión cristiana y la filosofía. Los primeros pensadores cristianos se sirvieron de la filosofía para dar una explicación racional de sus dogmas.

Desarrollo de la Patrística

La Patrística comprende desde el siglo I hasta el siglo VIII y se desarrolla en dos períodos:

Período de formación, que se extiende desde el siglo I hasta la celebración del Concilio de Nicea en el año 325.
A este período pertenecen: los padres apostólicos o primeros escritores eclesiásticos, discípulos inmediatos de los apóstoles; los apologistas o escritores preocupados por la defensa del cristianismo, fundamentalmente frente a los ataques de la filosofía pagana; los gnósticos o secta religiosa cuya pretensión de conseguir un conocimiento racional que superase la fe les llevó a la herejía y, por último, los padres alejandrinos que llevaron a cabo el primer intento de exponer sistemáticamente el pensamiento cristiano en términos filosóficos.

Período de apogeo que se extiende desde la celebración el Concilio de Nicea, en el año 325, hasta el siglo VIII.
En este período se distingue: la Patrística oriental dedicada al estudio de la existencia y atributos de Dios, y la Patrística occidental en la que aparece la primera filosofía cristiana, gracias a la obra de San Agustín.

San Agustín

Detalle de San Agustín en una vidriera por Louis Comfort Tiffany en el Lightner Museum. Wikipedia

San Agustín

San Agustín perteneció en primer lugar a la secta maniquea formada dentro del movimiento gnóstico, más tarde profesó su escepticismo académico que abandonó para convertirse al cristianismo en el 386, gracias al influjo personal de San Ambrosio y al conocimiento de la filosofía neoplatónica.

En el año 391 fue ordenado presbítero y posteriormente elegido obispo de Hipona. San Agustín fundó un convento e instituyó una orden religiosa.

Se dedicó principalmente a luchar en defensa de la fe, sin embargo no descuidó su formación intelectual que le llevó a sobresalir como metafísico, historiador, teólogo, músico y moralista.

De las numerosas obras que escribió cabe destacar La ciudad de Dios, Retractaciones, Soliloquios, Confesiones, Contra los académicos, La Trinidad.

San Agustín ha ejercido una influencia decisiva hasta nuestros días. Las teorías fundamentales de la Edad Media se apoyan en él. En la Edad Moderna, autores como Lutero, Descartes, Malebranche y Pascal retoman alguna de sus doctrinas.

Punto de partida de su filosofía

El fin de la filosofía de San Agustín apunta a la consecución de la felicidad. El único camino para obtener la felicidad es ascender progresivamente hasta el Ser supremo partiendo de la interioridad del hombre.

De esta forma los objetos de su filosofía van a ser el alma del hombre y Dios. Puede concluirse que la filosofía de San Agustín está subordinada a la religión: la filosofía y la razón necesitan de la religión y la fe. Luego la razón y la fe van unidas y se complementan: la fe es el elemento que consolida y enriquece la actividad de la razón.

Su filosofía ha sido llamada metafísica de la experiencia interior puesto que la estudia desde el interior del hombre.

Naturaleza del hombre: el alma

San Agustín, al igual que Platón, considera que el hombre está formado de cuerpo y alma que se han unido accidentalmente. El alma, que es el principio vital del hombre, está destinada a regir al cuerpo. De esta manera se mantiene la superioridad del alma con respecto al cuerpo.

San Agustín, al plantearse la cuestión del origen del alma , al principio sostiene la doctrina generacionista (el alma es engendrada por el alma de los padres, al igual que el cuerpo), posteriormente, sin embargo, se inclinaría por el creacionismo (el alma es individualmente creada por Dios para cada cuerpo).

El conocimiento: la verdad

A San Agustín le preocupa el tema del conocimiento, concretamente la búsqueda de la verdad y su justificación.

Parte del hecho de que existe la verdad y hay posibilidad de encontrarla. De esta forma llega a una serie de verdades de evidencia inmediata. Una de estas verdades es la verdad de la propia existencia que se revela en la actitud pensante y puede resumirse de esta forma: si dudo, si sueño, si me engaño, además de ser verdad mi duda, mi sueño y mi engaño, es también verdad que existo; si no existiera no podría dudar, ni soñar, ni engañarme.

Otras de las verdades claras y evidentes pertenecen a la Lógica y a la Matemática, a la conciencia y a los principios morales.

Existen otras verdades mediatas, que necesitan demostración y a las que se llega por medio del razonamiento.

Ahora la verdad que busca San Agustín es una verdad total y única, eterna e inmutable, por la que son verdaderas las cosas que lo son. Esta verdad es Dios, como ser, como luz y como bien. Dios es la guía de la conducta del hombre y objetivo de sus aspiraciones.

Dios

San Agustín afirma que el fin último del hombre es Dios. Con Dios, se alcanza la felicidad.

Bajo este supuesto, San Agustín se propone demostrar racionalmente la existencia de Dios y determinar su esencia.
- Existencia
Existen dos vías para demostrar la existencia de Dios:
- Observación de la contingencia y mutabilidad del mundo. El mundo, los seres nacen y mueren, por lo tanto son contingente, es decir, no pueden existir por sí mismos. Necesitan de un ser supremo que les haga ser contingentes y este ser es Dios.
- Prueba de la verdad. Existen en el entendimiento ciertas verdades que por ser eternas y necesarias están sobre el hombre y sobre su razón. Estas verdades sólo pueden proceder de Dios que es la Verdad eterna. Luego queda demostrada la existencia de Dios.
- Esencia.
El conocimiento de la esencia de Dios se adquiere a través del estudio de las propiedades del mundo, que es obra creada por él.

San Agustín se inclina por la teología negativa: a Dios se le conoce mejor negando de el las propiedades de los seres creados que afirmando algo positivo.

De esta manera, frente a la realidad contingente, mutable, finita, imperfecta del mundo creado, Dios se erige como Ser supremo, inmutable, infinito y perfecto.

Creación del mundo

Dios ha creado el mundo por medio del Verbo divino, segunda persona de la Santa Trinidad. Lo creó libremente de la nada, sin materia preexistente y conforme a las ideas eternas que existían en su mente (ejemplarismo), de esta forma el mundo es un reflejo de las ideas divinas.

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