Johnson & Johnson pasa del plástico al papel en los bastoncillos de algodón

El cambio de las barras de plástico por tubitos de cartón puede disminuir sensiblemente la contaminación de los océanos.

Buena parte del plástico que tiramos a la basura termina en el océano. Es tanto el material desechable que las corrientes marinas del Pacífico hicieron el favor de barrer todo en un rincón y sólo hay 100 millones de toneladas de botellas y envases concentradas en una zona de mar abierto de 700 mil km2.

Dos veces el área de los Estados Unidos,  al oeste de la costa de California. El valor es sólo una buena estimación hecha por el oceanógrafo Charles Moore, que tropezó en la capa concentrada de basura flotante, con diez metros de espesor en 1999,  14 años después que su presencia haya sido detectada, entre 1985 y 1988, por investigadores de organismos públicos estadounidenses.

Lo peor: el plástico es una especie de bolsa de contaminación, y cualquier sustancia tóxica derramada en el océano entra en la cadena alimentaria y de vuelta para el ser humano en su caso. Un tiro en el pie que se produce hasta en el cuarto de baño. Según la Marine Conservation Society (en español, “la Sociedad de Conservación Marina“), las esponjas fueron la sexta forma de contaminación encontrada en las playas británicas en 2016.

Bastoncillos de algodón encontrados en la playa

Bastoncillos de algodón encontrados en la playa

Buena parte de los bastoncillos de algodón que se utilizan en Europa se juegan en privado después de ser usados. El algodón y la cera de oído se van, pero la barra de plástico azul resiste y termina en el mar. La opción es utilizar tubitos de papel biodegradable, medida la campaña anunciada el año pasado por la empresa farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson (el mayor fabricante de barras flexibles con puntas de algodón.

En fin. Las primeras esponjas ecológicas comenzaron a llegar a las tiendas de Inglaterra en el comienzo del mes, y luego van a dominar el mundo. “El tiempo que tomará para que las esponjas de papel están disponibles en los países y regiones específicas va a variar”, explicó Carol Goodrich, de Johnson & Johnson. “Pero nosotros queremos completar la transición hasta el final de este año.”

Hasta ahí, no tiene que estar de oído sucio, basta con tirar la esponja en la basura seco, y no en la tubería.

La medida viene en busca de una campaña ecológica inusual: la #SwitchTheStick, que a finales del año pasado presionó a los nueve principales minoristas del Reino Unido a que no acepten las esponjas hechos de plástico.

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