Ingeniería genética. Alimentos transgénicos

Una bacteria diseñada por la compañía japonesa Showa Denko mediante técnicas de ingeniería genética desarrolló aspectos que no habían sido previstos causando la muerte a 37 personas y daños permanentes a más de 1500.

A principios de los años setenta se descubrió una enzima capaz de cortar segmentos específicos de las cadenas de ácidos nucleicos (ADN). Estos ácidos guardan el material genético hereditario de los seres vivos. Posteriormente se desarrollaron técnicas para aislar genes, reintroducirlos en células vivas y combinar los genes de diferentes organismos.

Ingeniería genética

Ingeniería genética

Ventajas de la ingeniería genética

El principal avance de la Ingeniería Genética consiste en la capacidad para crear especies nuevas a partir de la combinación de genes de varias existentes, combinando también por lo tanto sus características. Cultivos con genes de insectos para que desarrollen toxinas insecticidas o tomates con genes de pez para retrasar la marchitación han dejado hace tiempo de ser ciencia-ficción para constituir una realidad en nuestros días.

Permitir el cultivo de hortalizas en áreas desérticas hasta ahora estériles o aumentar el tamaño de los frutos cultivados son algunos de los adelantos que la utilización de este tipo de técnicas pueden aportar a la Humanidad, con los logros que supone hacia la erradicación del hambre en el Mundo. Lo que no se ha definido todavía es cómo compatibilizar estos objetivos con los intereses económicos de las empresas de biotecnología que los desarrollan.

Los expertos advierten que detrás de estas mejoras y nuevas aplicaciones se esconden también riesgos y peligros de notable importancia.

La manipulación genética de animales para potenciar la producción de sustancias aprovechables industrialmente, o para aumentar su efectividad depredadora contra insectos y plagas, son otras de las aplicaciones con las que se está trabajando, así como aumentar la resistencia de los peces al frío, hacerles crecer más deprisa o ayudarles a resistir algunas enfermedades.

El negocio de la ingeniería genética está en manos de las grandes multinacionales agroquímicas y farmacéuticas, como Monsanto, Enimont, Du Pont, Ciba-Geigy, ICI y Sandoz. Sus intereses comerciales están haciendo a los investigadores intervenir directamente en procesos biológicos que apenas hemos empezado a comprender, y mucho menos a controlar.

Inconvenientes de la ingeniería genética

Inconvenientes de la ingeniería genética

Inconvenientes de la ingeniería genética en el desarrollo de alimentos transgénicos

Se denomina transgénico al organismo portador de material genético perteneciente a especies no emparentadas transferido a él mediante ingeniería genética. El mayor riesgo de la liberación de este tipo de especies es su capacidad de extenderse y combinarse con especies silvestres e incluso transmitirse de forma imprevisible a otros organismos relacionados. Esta posibilidad se ha denominado contaminación genética.

Alterar significativamente la evolución de las especies puede tener consecuencias imprevisibles en un equilibrio ecológico por otra parte ya muy dañado y de difícil solución. Las técnicas de ingeniería genética alteran todas las limitaciones que la propia naturaleza pone para la relación entre organismos de especies alejadas o no emparentadas.

El desarrollo de estas ventajas competitivas por parte de los organismos transgénicos, como mayor resistencia a la salinidad, a la sequía o a las bajas temperaturas, puede ocasionar la invasión por parte de estas especies de hábitats que no les son propios y cuyo equilibrio se vería entonces amenazado al desplazar a otras especies o favorecer su extinción.

Existen ecosistemas especialmente frágiles y especies de las que depende la subsistencia de miles de personas, en ocasiones como alimento básico especialmente en el Tercer Mundo, que podrían verse desplazadas al reducirse la diversidad biológica.

La introducción de la gripe tras el descubrimiento de América diezmó las poblaciones indígenas, la importación del conejo en Australia ocasionó un problema que aún no ha sido del todo resuelto. Son sólo algunos ejemplos de lo que las estadísticas definen con mayor precisión: se calcula que al menos el 10 % de este tipo de introducciones han tenido un efecto negativo sobre el ecosistema.

Avances de la ingeniería genética en alimentos transgénicos

Se han desarrollado plantas con capacidades insecticidas que pueden amenazar la existencia de especies de insectos y hongos beneficiosos e incluso imprescindibles para el desarrollo biológico. Insectos diseñados específicamente para controlar el desarrollo de otros insectos pueden mutar o combinarse con otras especies produciendo resultados imprevisibles.

La modificación genética de virus, cuya capacidad de mutación y combinación los hace ya de por sí peligrosamente imprevisibles, puede dar lugar a la aparición de nuevas enfermedades o la transformación de otras ya existentes modificando sus vías de contagio o las especies a las que pueden afectar.

Las condiciones ambientales reales, fuera del laboratorio, han demostrado ser fundamentales en la evolución de estas nuevas especies. Aspectos como la clase de suelo, las temperaturas o la humedad alteran significativamente y de forma imprevisible la función de un gen, anulando sus características o desarrollando otras nuevas.

¿Cómo se crea una planta transgénica?

  • Utilizando las enzimas de restricción se aísla el elemento responsable del efecto que desee lograrse, por ejemplo la superior resistencia a los herbicidas.
  • El gen se inserta en un anillo de ADN autoreplicable junto con un gen de resistencia a antibióticos con el que posteriormente se seleccionarán las plantas donde la implantación ha tenido éxito.
  • El anillo de ADN autoreplicable, o plásmido, se introduce en un huésped en el que se replicará utilizando enzimas del propio huésped, que puede ser un tipo de bacteria.
  • Los plásmidos replicados se introducen en una bacteria adecuada para “contagiar” al tipo de planta que se desea modificar.
  • Estas bacterias transmiten a células de la planta, criadas en el laboratorio, el plásmido modificado, alterando el genoma del original e incorporándole las nuevas características.
  • Utilizando hormonas se regeneran plantas completas a partir de las células modificadas.
  • El tratamiento con antibióticos selecciona las plantas en las que la modificación ha tenido éxito.

A la totalidad del material genético de un individuo se le denomina genoma. Una parte de él está constituido por los genes, pero del resto se desconoce completamente su función.

El llamado enfoque reduccionista de la ingeniería genética consiste en elaborar soluciones para remedar problemas causados por una mala utilización de los recursos naturales. Así, elaborar plantas resistentes a la sequía supone vencer las dificultades del progresivo calentamiento del ecosistema sin contemplar la posibilidad de evitar ese calentamiento mediante el rediseño de sistemas de producción. Del mismo modo, el desarrollo de nuevos medicamentos pretende hacernos resistentes a unas condiciones ambientales negativas, en lugar de intentar evitar esas condiciones.

El sistema económico y las tecnologías industriales han explotado los recursos naturales de forma depredatoria utilizándolos sencillamente como recursos para el desarrollo industrial. Ahora estamos viviendo el comienzo de una nueva era en la que, en palabras de AEDENAT: “Con la ingeniería genética, la propia vida se incorpora a los procesos industriales”.

Hortalizas que genéticamente se han saturado con pesticidas orgánicos se comercializan ya en nuestras tiendas. Parte de esos componentes tóxicos son ingeridos inevitablemente por el consumidor. El año pasado se inició un debate en España por el desembarco en Barcelona de un cargamento de soja rectificada que incluía en su carga genética genes de petunia, un virus, una bacteria y residuos de glifosato para hacerla resistente a un herbicida denominado Roundup. El gobierno de los Estados Unidos amenazó con una guerra agrícola si las autoridades europeas establecían restricciones a la importación de productos tratados genéticamente.

En Inglaterra, un grupo de presión de agricultores ha recibido el apoyo expreso del príncipe Carlos en su cruzada contra los alimentos modificados genéticamente: “pienso que esta tecnología es tan nueva y poderosa, con tanto futuro por conocer, a tan largo plazo, que se debería plantear primero un debate ético”.

Existe en la actualidad un debate a nivel mundial en el que participan organismos oficiales, empresas de biotecnología y organizaciones ecológicas y de consumidores. En él intenta decidirse si los alimentos modificados genéticamente deben ser etiquetados con mención expresa a este hecho o si por el contrario no debe haber diferencia entre estos elementos y los de procedencia natural.

Hasta el momento, la ventaja juega a favor de los fabricantes, quienes han conseguido presionar a las instituciones para obtener su apoyo, y que basan su actitud en el postulado de que no existe diferencia sustancial entre los alimentos transgénicos y los tradicionales. Todas las encuestas populares realizadas en torno a este tema han dejado claro el rechazo de los consumidores hacia este tipo de productos, que de todos modos son mezclados con productos naturales y comercializados indiscriminadamente sin dejar opción a elegir.

Así pues, y al menos por el momento, ese tomate de la ensalada puede tener algo de pez… y quién sabe de qué más.

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