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El Imperio romano

Hacia el año 1000, el Mediterráneo occidental entra, paralelamente a la Edad del Hierro en la Historia escrita. A partir del año 510 a. C., Roma va a acometer una política encaminada a ampliar sus dominios en la península italiana. Posteriormente federó a los pueblos latinos y sometió a los etruscos. La ciudad de Roma se convirtió en el centro de un gran imperio romano territorial que abarcaría las zonas limítrofes al Rin y al Danubio el Cáucaso, la península arábiga, Egipto, Siria, el imperio Sasánida y el imperio de los Partos.

Primeros pasos hacia la construcción del imperio romano

Los etruscos

La península itálica estaba poblada por pueblos mediterráneos que en la Edad del Bronce habían recibido invasiones indoeuropeas, llegan al Lacio y forman una Confederación Latina. La fusión de estos con los elementos indígenas, dará origen, en el siglo VIII, a la fundación de Roma. Pero la llegada a las costas italianas, procedentes de Asia Menor. de los etruscos o tirsenos, se establecen en la región de Etruria o Toscana y pronto dominan toda la Italia central: desde el valle del Po a Campania. Ellos convierten a Roma. en el siglo VII, en una autentica ciudad, la urbanizan y amurallan.

La sociedad etrusca se divide en dos clases: patricios y plebeyos. La lucha entre ambos fue constante para conseguir la unidad política y su progreso se verifica en la ley de las Doce Tablas, que sirvió de base al Derecho Romano.

El ejército, fundamento de su dominio territorial, está muy organizado y a su mando se halla el rey. Adoran a las fuerzas de la Naturaleza, aunque tienen fuertes influencias griegas que pasarán a la religión romana. La cultura etrusca determinará las características del arte romano. Conocen el arco y la bóveda y son los introductores del retrato en el ámbito mediterráneo. Es un pueblo que rinde culto especial a los muertos, lo que les lleva a decorar los sarcófagos con las efigies de los difuntos. Obra muy característica de su arte, es la columna toscana. La Loba Capitolina, fundida en bronce, les delata como magníficos trabajadores del metal.

Sin embargo, en el siglo IV a. C., los latinos reaccionan contra el poder etrusco y Roma expulsó a sus reyes, dando paso a la formación de la República romana.

El gobierno republicano queda en manos de dos cónsules elegidos anualmente y del Senado. La oposición entre patricios y plebeyos pone en peligro la República, hasta el año 357 a. C. en que consiguen una igualdad política, casi completa. En el siglo V a. C., Roma se impone al resto de las ciudades del Lacio.

A finales del II milenio a. C., los pueblos celtas e indoeuropeos, invaden Francia, las Islas Británicas, España, el valle del Po y Grecia y en el siglo IV a. C., se lanzan a la Italia central, derrotando a Roma en el año 390 a. C., en la batalla de Allia. Sin embargo, Roma experimenta una increíble recuperación y en el 361 a. C. ocupa Campania; en el 340, disuelve, definitivamente, la liga latina y se convierte en la capital del Lacio. Posteriormente, vence a los samnitas, pueblos belicosos del norte, a los galos, etruscos y umbros, conquistando toda la Italia central, en el año 282. Más tarde, toma como objetivo las colonias de la Magna Grecia, y ante su creciente poder, sólo Tarento pudo hacerle frente, pidiendo ayuda a Pirro, rey de Epiro, que es vencido por los romanos en Benevento en el año 275, con lo que Roma pasó a dominar toda la península itálica.

emperador romano

Cartago. Las guerras púnicas

Fundada en el siglo IX a. C., Cartago alcanzó gran prosperidad, sobresaliendo en el norte de Africa. Hacia el siglo VI a. C., los cartagineses, ocupan el sur de España, Canarias y Madeira, convirtiéndose en una república de mercaderes y navegantes.

La primera guerra púnica se desencadena por la posesión de Sicilia, defendida por Pirro. Cartago conquista Messina, hecho por el que su rey pide ayuda a Roma, aunque en realidad se luchaba por el control del Mediterráneo central. Los cartagineses son vencidos en la batalla de Mylae en el 260 a. C. Tras el fracaso de la expedición a Africa, al mando de Régulo, los romanos derrotan a Cartago en la islas Egates. De este modo, Cartago pierde Sicilia y Cerdeña y Roma se anexiona Córcega y Cerdeña. Sin embargo, a los cartagineses aún les quedaba la posibilidad de España, puerta hacia el océano y poseedora de inmensas riquezas: oro y estaño, además de un gran potencial humano. Para ello contaban con Amílcar Barca que, muerto en el año 229 a. C., fue sucedido por Asdrúbal y su hijo Aníbal, quien atacó y tomó Sagunto, ciudad aliada de Roma. Este hecho motivó la segunda guerra púnica.

Aníbal atravesó los Pirineos en el año 218 para llegar a los Alpes y vencer a los romanos en Tesino, Trebia y Trasimeno. Es un momento peligroso para Roma que sufriría su mayor derrota, en Cannes, en el año 216. Sin embargo, ante el progresivo debilitamiento del poder de Aníbal, Cneo y Publio Cornelio Escipión, logran pasar a la península, y el hijo de este último vence a los cartagineses en Ilipa, Castulo y Bécula, ocupa Cádiz y somete la península, lo que hace insostenible la situación para Aníbal, quien es derrotado en Metauro en 207 a. C. Escipión pasa a Africa y ataca Cartago, venciendo a Aníbal en Zama en el año 202 a. C.

La tercera guerra púnica supone el sitio y la destrucción de Cartago, en el año 146 a manos de Escipión Emiliano.

Conquista de Hispania

Expulsados los cartagineses, los romanos se lanzan a la conquista española, sucumbiendo los pueblos indígenas ante el colo nialismo de la nueva potencia. Dominan la costa levantina y la andaluza; pasan a la meseta para mantener continuas luchas con celtíberos y lusitanos, acaudillados por Viriato. El último foco de resistencia celta fue Numancia, que sería tomada en el 133 a. C. Sólo quedaba fuera del alcance romano la región norte, ocupada por cántabros y astures, que no llegarían a estar anexionados al imperio romano hasta el año 19 a. C., bajo el mandato de Augusto.

Anexión de Grecia

Aliado Filipo V de Macedonia con Aníbal, Roma encontró el pretexto para intervenir en Grecia. Ocupan Iliria para lograr el control del mar Adriático. Las polís griegas, enfrentadas y divididas, no pudieron hacer frente a la nueva invasión y Macedonia fue vencida en Cinoscéfalos en el año 197 a. C., Perseo, en Pydna en el 168 a. C., y en el 146 Macedonia pasa a Roma tras la batalla definitiva de Leucopetra.

El Mare Nostrum

Antíoco III de Siria, unido a algunos griegos y aliado a Aníbal, es vencido en las Termópilas. Los romanos pasan a Asia y derrotan a Antíoco en Magnesia en el 190 a. C.; es el fin del imperio seléucida en Asia Menor.

En el año 122 a. C. Ia Galia Cisalpina y en el año 123 las islas Baleares son anexionadas, con lo que el Mediterráneo pasa a ser un mar de dominio romano: el llamado Mare Nostrum.

Roma en la República; los albores del imperio romano

A mediados del siglo II a. C. debido a las conquistas, los plebeyos se habían enriquecido y aparece la esclavitud. El campesino libre, no pudiendo competir con esta mano de obra barata, abandona el campo y marcha a las ciudades. Ante este hecho, los hermanos Tiberio y Cayo Graco, intentan una reforma agraria que constituye un rotundo fracaso, iniciándose una etapa de intranquilidad social y política, que en el siglo I a. C. favorecerá la ascensión al poder del personalista Mario (157-86). Tuvo que hacer frente al númida Yugurta, a cimbrios y teutones.

Su fracaso político encumbra al gobierno a Livio Druso, que intenta la concesión de ciudadanía a los itálicos, iniciando la guerra marsia (90-80 a. C.). La oligarquía romana, acaudillada por Lucio Cornelio Sila, ve asustada los logros demócratas, y, utilizando el ejército contra los propios romanos, hace huir al dictador Mario e intenta una reforma constitucional. Derrota a los griegos, aliados de Mitrídates, rey del Ponto, y destruye el Pireo, mientras que los demócratas se adueñan del poder. A su regreso, organiza una fuerte represión, actuando como un dictador, hasta su retirada en el año 79 a. C.

En el año 72 a. C., Pompeyo vence al demócrata Sertorio, que habiendo pasado a España intentaba independizarse. Lúculo, termina la guerra de Asia e incorpora Siria, Judea, Creta y el Ponto en el año 62 a. C.

La ausencia de Pompeyo, es aprovechada por grupos al mando de Catilina, pero la conjura fue deshecha por el orador Cicerón. En este momento, aparece la figura clave de la historia romana, Cayo Julio César, de la familia Julia, amigo de Craso y partidario demócrata.

mapa imperio romano

Mapa de la expansión del imperio romano

Primer Triunvirato

Este Triunvirato estuvo formado por Pompeyo y los demócratas César y Craso, tres poderosos unidos sin carácter de magistratura. César recibe el mando de las Galias por cinco años, lo que supuso su ascensión. Fue un hábil político y estratega. Sometió a las Galias, atraviesa el Rin y llega a Bretaña.

Mientras, Pompeyo, intenta hacerse con el poder en Roma, con la oposición de los partidarios de César. La muerte de Craso, aumenta la rivalidad entre ambos: Los aristócratas, al lado de Pompeyo, son apoyados por Cicerón. César pasa el río Rubicón e inicia la guerra contra Pompeyo, derrotado en Farsalia en el 48 a.C. Posteriormente, César ocupa Egipto, y a su regreso se enfrenta con el republicano Catón en Thapsus, y en el 47 a. C. a Cneo y Sexto, en Munda, en España. Libre de enemigos, comienza una reorganización del imperio romano, y toma el título de Imperator.

Segundo Triunvirato

Las reformas de César, disgustaron a los pompeyanos, tradicionalistas y senadores, quienes, unidos, asesinan a César en el Senado en el año 44 a. C., por lo que el pueblo y el ejército provocan una guerra civil. Un año más tarde, Octavio, Marco Antonio y Lépido, forman un Segundo Triunvirato, con carácter de magistratura. Pronto surgen las disputas entre Marco Antonio y Octavio. La conducta del primero, en Egipto, le trajo la enemistad con el Senado y al terminar los cinco años de triunvirato estalla la guerra, librándose la batalla decisiva en Actium (31 a. C.). La muerte de Marco Antonio en Egipto, convierte a Octavio en único árbitro de la política, y tras el fracaso republicano y el intento de monarquía de César, adopta una solución intermedia: el Principado.

El Principado

Octavio dirige el país como un auténtico monarca absoluto y basando su poder en el ejército, acabó sometiendo al Senado. Fue nombrado Imperator, Princeps y Augustus. Fortaleció las fronteras del Rin y el Danubio frente a los germanos; en Oriente incorporó definitivamente Judea, y en Hispania venció a cántabros y astures en el año 19 a. C.

Octavio Augusto
es sucedido por Tiberio en el 14 d. C., quien gobernó en estrecha colaboración con el Senado. Asesinado en una conjuración dirigida por Sejano, es sucedido por Calígula, y posteriormente, por el tío de éste, Claudio, cuyo mandato estuvo dominado por sus dos mujeres: Mesalina y Agripina la Menor. Anexionó Mesia, Tracia y Britania.

La muerte de Claudio a manos de Agripina, da el poder a Nerón tirano y cruel, que recrudece las persecuciones contra los cristianos, acusándolos del incendio de Roma. Sublevadas las tropas contra Nerón, éstas dan el triunfo a Flavio Vespasiano en el año 69 de nuestra Era, quien restablece la paz, sitia y destruye Jerusalén y provoca la guerra con Germania. Es sucedido por Tito, en el 79, y por Domiciano en el 81, estableciendo hasta el reinado de Marco Aurelio, una larga etapa de paz interior, que constituye la fase más próspera de la historia de Roma.

Con Trajano (98), se consigue la mayor extensión del imperio romano con las conquistas de Dacia, Arabia, Armenia y Mesopotamia. Es sucedido por Adriano en el 117 y Antonino Pío en el año 138.

En el siglo III, la autoridad del Senado, apenas existe y los emperadores son designados por el ejército, quien, responsable del asesinato de Conrado, eleva al trono a Septimio Severo. Su hijo Caracalla concede la ciudadanía romana a todo el imperio en el año 212.

Terminada la dinastía de los Severos, el imperio romano, a punto de caer, sufre las primeras invasiones bárbaras. Se suceden una larga lista de generales, que son encumbrados al poder y se recrudecen las persecuciones de cristianos. La unidad imperial es rehecha por Claudio II, que rechaza a alamanes y godos. Aureliano, los vence en Palmira, recupera la Galia, que se había independizado y gobierna como rey absoluto. Le suceden Probo y Caro.

El Dominado. La Tetrarquía

Diocleciano inicia una obra de reconstrucción, asociándose con el emperador Maximiano, al que dejó el Occidente imperial e incorporó a los dos césares Constancio Cloro y Galerio, los augustos, que debían suceder a los primeros.

Así, el imperio romano se divide en cuatro regiones y se inicia la llamada Tetrarquía. Las pro vincias se subdividen en diócesis al frente de un vicario.

En el año 306, Diocleciano abdica obligando a Maximiano a seguir sus pasos. Los dos césares pasan a ser augustos, nombrando otros dos césares. La muerte de Cloro arruinó el sistema. Su hijo Constantino se proclama césar, al igual que Majencio. La lucha de ambos y de los tetrarcas, dará el triunfo a Constantino, en el año 324.

Intento de unidad

Constantino perfecciona el sistema administrativo y anula el papel de Roma, frente al creciente predominio de Oriente, cuya capital se establece en Constantinopla en el año 330. Proclama la libertad de cultos y condena la herejía arriana. Es sucedido por Juliano y Teodosio, que acaba con el paganismo y a su muerte, reparte el imperio romano entre sus dos hijos: Oriente para Arcadio y Occidente para Honorio, con lo que el imperio romano queda dividido para siempre.

Teodosio II sucede a Arcadio. En el 410, los godos de Alarico saquean Roma y los francos ocupan la Galia, mientras Valentiniano III sucede a Honorio. El imperio romano agoniza. Odoacro, jefe hérulo, depone al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, y el imperio romano cae en poder de los pueblos germánicos, en tanto que Oriente perdurará hasta el siglo XIV.

coliseo de roma

Anfiteatro iniciado por Vespasiano en el año 80 de nuestra Era.

Cultura romana e imperio romano

La aportación romana más importante al resto del mundo occidental es la ciencia jurídica: el derecho de propiedad, de sucesión… y en general, todo el Derecho Romano. Han destacado tra tadistas como Ulpiano, Papiniano y Paulo.

La religión, semejante a la griega, debido a sus fuertes influencias etruscas, es casi una transcripción de la helénica: Zeus es Júpiter, Martes es Ares, Febo, Apolo; Venus, Afrodita o Athe nea, Minerva. Los más importantes son los de la Tríada Capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. También tienen otros dioses particulares, los lares, manes y penates, protectores del hogar. A partir del siglo I, y tras una
invasión de cultos orientales, adquiere gran predominio, el cristianismo.

En el siglo III la ciudad cobra importancia, convirtiéndose en el precedente del burgo medieval. El urbanismo constituyó un importante papel en el imperio romano. Se desarrolla el comercio marítimo, y en el transporte terrestre se propicia la construcción de puentes y rutas. El padre era el jefe de familia y la enseñanza estuvo a cargo del ludi magister, el grammaticus, y el retoricus, según fuera para primera enseñanza, media o superior.

En lo referente al arte, fueron sobre todo grandes constructores, asimilando las formas griegas. Su característica principal es la utilidad pública y la monumentalidad. Introducen el arco, la bóveda y la cúpula desde Mesopotamia; utilizan, indistintamente, la piedra, el ladrillo o el hormigón, y se decantan por el orden compuesto, mezcla del jónico y del corintio. En los templos siguen los cánones griegos -Maison Le Carré- hasta el siglo II: Panteón de Agripa.

Sus obras más representativas son arcos de triunfo, como el de Constantino, columnas como la de Trajano, termas (Caracalla), puentes foros, acueductos, circos como el Coliseo…

A partir el siglo II se generaliza la moda del retrato.

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