Es posible implantar recuerdos en el cerebro humano

Quienes hayan visto a Leonardo Di Caprio en su reciente película “Origen” (Inception) o, un poco antes a Tom Cruise en “Vanilla Sky” habrán visto los efectos de “implantar recuerdos” o una idea en un cerebro humano.

Si bien hablamos de películas de ciencia ficción, se trata de verdaderas investigaciones que fueron llevadas al cine en el formato y con la narrativa que ya conocemos pero que, sin embargo, tiene un bagaje científico todavía en desarrollo y que, actualmente, nos da clara muestra de la experimentación de estas prácticas en los procesos de Marketing de las grandes marcas.

Así es que un nuevo estudio publicado en The Journal of Consumer Research permite explicar cómo es posible que tengamos recuerdos o “evocaciones” de hechos que jamás experimentamos y cómo esas falsas memorias son explotadas por las estrategias de Marketing de grandes marcas.

Implantar recuerdos en el cerebro humano

La publicidad trata de implantar recuerdos en el cerebro humano

En la investigación de The Journal of Consumer Research se logró determinar que existen anuncios publicitarios que pueden hacer que los consumidores crean que han probado los productos que no conocen o que ni siquiera existen.

Una de las formas en que los anunciantes convencen a sus potenciales consumidores de comprar algo que venden es recordándonos que hemos disfrutado de ese producto antes, sin importar si tienes buenos o malos recuerdos del producto. Incluso, sin importar si acaso lo conoces, o el producto existe en realidad.

Resulta que los anuncios que son increíblemente vívidos pueden engañar al hipocampo (centro de la memoria a largo plazo en el cerebro humano) y hacernos creer que realmente hemos vivido experiencias que, en realidad, hemos visto en televisión o en un anuncio gráfico.

Para alcanzar esta conclusión se realizó un experimento que involucró a un centenar de voluntarios que, aleatoriamente, fueron expuestos a condiciones de publicidad diferentes de “Gourmet Fresh” de Orville Redenbacher, que eran palomitas de maíz que realmente no existían.

coca cola

Algunos vieron anuncios gráficos de imágenes y texto describiendo el delicioso sabor del producto; otros vieron un comercial en imágenes de alta calidad donde se veía gente feliz disfrutando del producto en su sala de estar.

Después de ver los anuncios, los estudiantes fueron asignados a diferentes habitaciones donde, en una de ellas, debían completar una encuesta no relacionada. En la otra habitación, sin embargo, se les dio una muestra de las palomitas de maiz.

Una semana más tarde se les preguntó a todos los sujetos sobre la memoria del producto y se logró determinar que quienes habían visto la publicidad “experiencial” recordaban de forma casi idéntica que quienes realmente habían probado el producto.

Al calificar el producto, quienes habían visto la publicidad experiencial calificaban el producto en base a recuerdos inventados, teniendo la ilusión de haber sentido algo.

Los científicos se refieren a esto como el “efecto de la experiencia falsa”, ya que los anuncios son astutamente construidos para implantar experiencias de ficción en la vida real.

“Viendo el anuncio vivo se creó una falsa memoria de comer las palomitas de maíz, a pesar de que el consumo del producto que no existe habría sido imposible”, escriben Priyali Rajagopal y Montgomery Nicole, los principales autores en la investigación. “Como resultado, los consumidores deben estar atentos al procesar las imágenes de los anuncios.”

Aunque nos gusta pensar en nuestros recuerdos como impresiones inmutables, de alguna manera separada del acto de recordar, ellos no lo son. Un recuerdo es tan real como la última vez que lo recordaste y no como realmente sucedió.

Lo preocupante, por supuesto, es que no podemos dejar de pedir prestado muchos de nuestros recuerdos de otros lugares de donde tomamos datos para reconstruir, por lo que el anuncio que vimos en la televisión se convierte en nuestra propia memoria que se afianza conforme la repetimos.

localización de los diferentes tipos de memorias en el cerebro humano

Esta idea revela la memoria como un proceso incesante, no es un repositorio de información inerte. Cada uno de nuestros recuerdos son reescritos cada vez que nos acordamos de ellos.

Y por ello que una bonita foto de palomitas de maíz se puede convertir en un sabor que recordamos sin duda, como parte de nuestra vida.

“Los seres humanos son mucho más imprecisos de lo que pensamos que somos”, dijo Michael Nash, un profesor de psicología en la Universidad de Tennessee – Knoxville.

Dijo que el fenómeno de los falsos recuerdos es bien conocido en psicología, y que le parecía interesante que la investigación se extiende el concepto a la comercialización.

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