El bullying es para toda la vida

Surgen evidencias de que las burlas y agresiones en la infancia (el hecho de ser objeto de bullying) repercuten en la salud física y mental en la edad adulta.

Cuando un niño sufre violencia física o psicológica, sobre todo en el entorno escolar, lo esperado es que el trauma sea superado en la medida en que crece, ¿verdad? Pues nuevas investigaciones indican, sin embargo, que las cicatrices te acompañarán para siempre.

Es el caso de una investigación que siguió a más de 7 mil británicos desde la época en que asistían al colegio y tenían entre 7 y 11 años hasta la quinta década de la vida. La triste constatación: sujetos que han sufrido bullying tenían mayor probabilidad de sufrir depresión, trastornos de ansiedad y pensamientos suicidas cuando adultos. No paraba ahí. Esas mismas personas tendían a presentar el nivel educativo más bajo y, entre los hombres, menores salarios.

“No todos los individuos agredidos en la infancia tendrán estas dificultades después, pero el riesgo de que esto suceda en este grupo es mucho mayor en relación al resto de la población”, analiza la psicóloga Louise Arseneault, del King’s College de Londres, en Inglaterra.

En otro estudio, Louise señaló que el 26% de las mujeres que han sido víctimas de bullying más jóvenes se han convertido en obesos, a los 45 años – entre las que no han pasado por esto, el índice quedó en un 19%. En la comparación, aún es posible discernir que quien peleó con las burlas cuando pequeño presentaba más tarde una mayor circunferencia de la cintura, algo que, además de molestar a la imagen personal, puede sabotear la salud.

Además del impacto en el cuerpo, la mente y la convivencia social también suelen salir traumatizados. “La autoestima está dañada y por lo general la persona no consigue hacer amigos con tanta facilidad”, señala Lucía Williams, profesora de psicología de la Universidad Federal de São Carlos, en el interior paulista. “En este contexto, puede desarrollar cierta aversión a la escuela y hay casos de personas que paran hasta de estudiar”, atestigua.

No es por menos que Lucía y otros expertos defienden que la mejor forma de contener o minimizar todos estos daños es intervenir también en el marco de la institución de enseñanza. El bullying debe ser encarado de manera seria, y no sólo como una mera broma infantil.

Para Louise Arseneault, es necesario identificar quién necesita ayuda y ofrecer apoyo si hay signos de sufrimiento y angustia. “Debemos permanecer vigilantes cuando los niños de repente dejan de querer ir al colegio, cuando hay un cambio repentino de humor… Estos comportamientos están asociados al bullying”, afirma.

Bullying en la escuela

Bullying en la escuela

Bullying y psicología

Ok, pero no siempre es o fue posible actuar en la escuela. Esto no significa, sin embargo, de que sea demasiado tarde para contraatacar las sombras del bullying. Los expertos sugieren sesiones de terapia, que permiten asimilar, superar o evitar las marcas del pasado, muchas veces posibilitando ofrecer un perdón “interno” al autor del bullying. “Perdonar no es encontrar una justificación para la acción mala. Es la sustitución de una emoción negativa, como el odio y el rencor, por un sentimiento mejor, de alivio”, explica Lucía.

Los consejos y las herramientas otorgadas por el terapeuta todavía ayudan a escapar de salidas ineficaces y a veces perjudiciales. Lucía alerta que, además de ser inocuo, este comportamiento no genera una reflexión y absolución profundas, lo que va a producir más molestias.

No es sólo la víctima de bullying quien necesita de apoyo – ya sea en la escuela, ya sea en el trabajo. De acuerdo con Paloma Pegolo de Albuquerque, profesora de psicología de la Universidad Federal del Triángulo Minero, hay evidencias de que los autores de la agresión necesitan orientación para establecer formas más saludables de convivencia con los compañeros.

“Muchas veces, no han tenido modelos apropiados de relaciones respetuosas y democráticas no fueron expuestos a ambientes con normas y límites”, explica. Esto no quiere decir que deban quedar impunes. La idea es que se dieran cuenta y guiarlos para que no vayan a perjudicar a los demás ni a sí mismos.

Consecuencias del bullying en la edad adulta

Consecuencias del bullying en la edad adulta

Ofensas en el trabajo

Bromas de mal gusto no son raras en la vida adulta, principalmente en el entorno profesional. Y también pueden traer agravios psicológicos – la autoestima y la motivación en el trabajo tienden a ir por el desagüe. Pero, a diferencia del niño, más inmaduro y vulnerable por naturaleza, el adulto suele tener más herramientas propias para defenderse.

Si es necesario, no se debe dudar en encarar a los compañeros y/o al jefe, o buscar ayuda dentro de la propia empresa.

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