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Economía verde

La economía verde es una economía que encuentra caminos para reducir sus cuotas de emisión de contaminantes a la atmósfera.

Es una economía de bajas emisiones de dióxido de carbono, que emplea la tecnología sostenible. O sea, el sistema de producción sigue los pasos que atienden a procesos justos, económicamente viables y ambientalmente adecuados.

De esta forma, la economía verde puede garantizar un futuro saludable para las nuevas generaciones.

Bajo carbono significa innovar procesos productivos y la creación de soluciones tecnológicas que resulten en una menor emisión de gases contaminantes en la capa de ozono del planeta.

Según Thomas Heller, asesor de políticas ambientales y premio Nobel:

Es necesario elevar la productividad a nuevas alturas, con el fin de generar más riqueza, dependiendo menos de medio ambiente. Sólo así es posible mirar a la economía y el verde al mismo tiempo”.

Importancia del desarrollo de la economía verde

Importancia del desarrollo de la economía verde

Economía más limpia

La búsqueda de una economía más limpia viene despertando la conciencia y el debate público desde 1970, cuando el efecto invernadero entró en discusión.

En 1997, en la conferencia de Kyoto sobre cambio climático, se ha adoptado un protocolo para la adopción de límites a las emisiones de gases contaminantes durante el invierno, principalmente en los países ricos. Fue conocido como el Protocolo de Kyoto.

Treinta y nueve países se comprometieron a reducir sus emisiones durante el período 2008-2012. La meta de reducción mundial sería de 5,2%.

Los objetivos establecidos en el protocolo se situaron por debajo del necesario para evitar problemas futuros. Fue necesario un cambio total en el sistema industrial y energético mundial.

Así, se ha introducido en el protocolo el comercio de emisiones. O sea, los países pobres, que desarrollan proyectos (Unidades de Reducción de Emisiones o UREs), para reducir sus cuotas de emisión de carbono, se pueden transferir el saldo a los países ricos para compensar las emisiones excedentes y no cambiar su sector energético.

En la práctica, los países o empresas que logran reducir sus emisiones en una tonelada de CO2, obtendrán un “crédito de carbono”. Estos son considerados commodities y pueden ser vendidos en los mercados financieros nacionales e internacionales.

En 2013, el Río + 20, dio inicio a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible. El objetivo era debatir y cómo conciliar desarrollo, calidad de vida y la preservación del medio ambiente.

Este debate surge la idea de “economía verde”. El programa de la conferencia señala temas para que se haga la transición hacia el desarrollo sostenible, con la creación de metas, objetivos y plazos para la transición hacia la economía verde.

La economía verde es la economía del futuro

La economía verde es la economía del futuro

Desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible es el conjunto de procesos dirigidos a suplir las necesidades de las sociedades del presente, sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones.

Es el desarrollo que no agota los recursos productivos para el futuro.

El alto consumo y desperdicio de materias primas viene destruyendo y agotando los recursos naturales de la Tierra.

Este modelo de desarrollo económico viene siendo repensado y poco a poco fue sustituido por otro que toma en consideración la cuestión del medio ambiente, los recursos naturales y la solución de las injusticias sociales del planeta.

El aumento de la industrialización y el consumo significan el aumento en el consumo de energía, de materias primas y por lo tanto de residuos y, por consiguiente, en una mayor contaminación.

Toneladas de gases contaminantes son liberados en la atmósfera, lo que resulta en la destrucción de la capa de ozono, el efecto invernadero, las lluvias ácidas, los desequilibrios climáticos, etc.

Los principales son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y óxido de nitrógeno.

Sin embargo, la contaminación es un problema político-económico. Reducirla significa hacer uso de prácticas sostenibles.

Un punto básico para los cambios es hacer uso de una energía limpia, ya sea, hidráulica, solar, eólica, biomasa, etc., lo que reduciría la emisión de gases contaminantes.

La reducción de la deforestación, incendios o quemas de bosques, destinadas al desarrollo de actividades agropecuarias, es un punto clave para el desarrollo sostenible.

Los países que producen alimentos empleando grandes cantidades de agrotóxicos deja a cambio un planeta y una población envenenada.

Los mercados mundiales tienden a preferir, cada vez más, los productos obtenidos de manera sostenible.

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