Mark Roth no es un científico extraño ni desconocido. Es un investigador que trabaja en el Fred Hutchinson Cancer Research Center y ya saltó a la prensa en 2005 cuando descubrió que bajo la acción de la inhalación de una cantidad muy pequeña para H2S, el sulfuro de hidrógeno responsable del olor característico de los huevos podridos, los ratones podrían entrar en hibernación durante algún tiempo. Después de aumentar su temperatura y actividad metabólica a niveles normales, no parecen sufrir efectos negativos a largo plazo.
Por supuesto, si tal efecto podría ser encontrado en los seres humanos, pensamos inmediatamente en aplicaciones tales como las misiones espaciales de larga duración o en el hecho de que una parte de la tripulación permanezca en hibernación de forma que no consuma alimentos ni oxígeno; una posibilidad ampliamente explotada en películas como 2001, Odisea en el espacio.
Otra aplicación en seres humanos, probablemente más realista, sería la hibernación de los pacientes en procedimientos muy largos, evitando los problemas de la alimentación inadecuada o respiratorios.
¿Hibernación inducida también en los gusanos?
Entonces, con la esperanza de hacer aplicaciones en el ser humano, Roth y sus colegas dieron un giro a los experimentos utilizando disulfuro de hidrógeno en un gusano famoso, Caenorhabditis elegans, un ser biológicamente muy conocido y que pertenece al grupo de los nematodos (animales semejantes a gusanos que están presentes en todo el planeta).
Se trata de organismos modelo en biología molecular para entender el desarrollo embrionario y el envejecimiento celular en metazoos. Como en los seres humanos, hay un sistema nervioso, pero estos nematodos viven sólo tres semanas en promedio, de ahí su interés en desentrañar los secretos de la longevidad.
Para su sorpresa, los investigadores se han dado cuenta de que con 50 ppm (partes por millón) de H2S en el aire que respiraban, el C. elegans no entró en hibernación, pero pudo vivir más tiempo. A pesar de que la duración de vida no fue idéntica en todos los casos, se produjo un aumento promedio de 9,6 días, un incremento del 70% en su longevidad.
Una posible explicación en los genes
Buscando una explicación, los investigadores llegaron a excluir un efecto del sulfuro de hidrógeno en los genes que controlan la tasa de factor de crecimiento insulínico o actividad mitocondrial, o en los que participan en la gestión una restricción calórica. Los investigadores ahora creen que el H2S interviene en la regulación de la actividad del gen llamado SIR-2.1 que se sabe que influyen en la longevidad de muchos otros organismos.
En el futuro, tienen previsto adquirir una mejor comprensión de los efectos del H2S, en particular en los seres humanos, que podría conducir a tratamientos para las enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer, la enfermedad de Alzheimer o las enfermedades cardiovasculares.
Más información
Caenorhabditis elegans
Hydrogen sulfide increases thermotolerance and lifespan in Caenorhabditis elegans




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