Campaña contra la obesidad en Turquía

Cada vez más los turcos son tratados por enfermedades relacionadas con problemas de obesidad. De acuerdo con el ministro de Salud, Recep Akdag, el 35% de ellos tienen sobrepeso, en su mayoría mujeres. El propio ministro ha decidido perder 10 kg para dar ejemplo antes de lanzar una campaña contra este flagelo de salud pública.

La campaña de sensibilización tiene como objetivo hacer que un millón de turcos bajen de peso en un año. Se produce principalmente en forma de anuncios difundidos por los canales de televisión y periódicos. En ellos alientan a los turcos para reducir su masa corporal y reducir su ingesta de comida. Los canales turcos de televisión no emitirán anuncios sobre alimentos que no son saludables y promoverá menús equilibrados. Los podómetros se distribuirán durante el verano por los médicos de familia para vigilar a pacientes que tienen sobrepeso. Por otra parte, el pan, primer alimento que se consume en Turquía, se ha reducido en sal por ley desde el 1 de julio y se enriquece la harina de trigo, por lo tanto de la fibra. El ministro de Salud, que ha perdido diez kilos para dar ejemplo, informó a los turcos que deben dar 10.000 pasos al día para mantenerse en forma.

La vida moderna y la dieta van contra la salud

¿Por qué Turquía está tan afectada por la obesidad? La explicación parece residir en la forman que la urbanización y estilos de vida han cambiado rápidamente en un país que ocupa el puesto décimo séptimo del ranking de la economía mundial. Por otra parte, según un estudio reciente de la Asociación contra la obesidad, parece que los turcos no se mueven lo suficiente. No practican actividad física regular, permaneciendo durante horas frente a su ordenador y televisión. El profesor Murat Tuncer, un pediatra especializado en enfermedades de la sangre, explica que la vida moderna afecta a la balanza de peso, “la vida moderna nos impone restricciones que hacen que comamos más rápido y en grandes cantidades, sin atención a la calidad de los alimentos que comemos“.

Obesos

Los alimentos grasos y azucarados preservan el sistema nervioso entérico, también conocido como segundo cerebro, y facilitan la obesidad. Esta patología es un flagelo a nivel internacional que afecta a más de mil millones de personas, sobre todo en los países desarrollados. La población desnutrida, según un informe que la Cruz Roja entregó en septiembre, es menos numerosa. © colros, Flickr, licencia Creative Commons by sa 2.0

“Yo no tenía un problema físico, sino psicológico”

Murat Tuncer sin embargo, señala que Turquía es un país mediterráneo propicio para una dieta saludable con más frutas, verduras y pescado. Por lo tanto, la obesidad se puede prevenir. Para Yunus Yavuz, un especialista en enfermedades metabólicas: “Bajar de peso nos permitirá alargar nuestra esperanza y calidad de vida“. Si el IMC es demasiado alto y los métodos convencionales resultante ineficaces, los médicos pueden entonces recurrir a la cirugía. En este sentido, Gulsah Bulbul, que pesaba 147 kg se sometió a una gastrectomía (extirpación parcial del estómago), dice: “Yo no sufría de una dolencia física, sino psicológica. Cuando entré en una tienda de ropa me dijeron: aquí no hay nada para ti“.

La obesidad es reconocida como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud desde 1997. Pero esta enfermedad entraña otros problemas, incluyendo la hipertensión y la diabetes, que puede representar un riesgo de muerte para las personas que la padecen. Yunus Yavuz también indica que el número de pacientes tratados por diabetes en Turquía aumentó a gran velocidad en un 90% los últimos 12 años, debido principalmente a la obesidad.

Vía

Turquie: une campagne pour lutter contre l’obésité