Arquímedes y la corona del rey

Os hablamos de la astucia de un hombre pudo resolver un problema que su rey le había planteado. El problema no era de fácil solución, por lo que el descubrimiento que hizo para resolver el enigma pasó a la historia con su nombre: el principio de Arquímedes. Este héroe fue Arquímedes.

Arquímedes nació en un pueblo de Sicilia llamado Siracusa en el siglo III antes de Cristo. Hierón, el rey de Siracusa, encargó a un orfebre de la ciudad que le hiciera una corona de oro, entregándole la cantidad de oro necesaria para hacerla. Cuando el orfebre presentó la corona al rey, éste pudo admirar una obra de gran calidad artística. Pero el rey pensó que el orfebre le había engañado añadiendo otro material y no utilizar todo el oro que le había dado y quedándose parte de este oro para él.

Sin saber qué hacer, Hierón encomendó a Arquímedes que estudiara la manera de poder determinar la pureza del oro de la corona sin tener que dañarla. Arquímedes no sabía cómo resolver el problema, y un buen día, mientras se estaba disponiendo para darse un baño, al metiéndose en la bañera encontró la solución. Al entrar dentro de la bañera, una parte del agua derramó hacia fuera. Entonces pensó que el agua que se derramaba debía ser igual al volumen de su cuerpo que estaba sumergido. Si medía el agua que se desplazaba al meter la corona, conocería el volumen de esta y luego podría tomar el mismo peso que la corona en oro y medir su volumen. Si los dos volúmenes no eran iguales sería la prueba de que la corona no era de oro puro.

Descubrimiento del principio de Arquímedes

Descubrimiento del principio de Arquímedes

La solución y el principio de Arquímedes

Cuentan que fue tanta la excitación por el descubrimiento que acababa de hacer, que Arquímedes salió de la bañera y desnudo salió corriendo a la calle hasta llegar al palacio gritando “Eureka! Eureka!”. Como muchos de vosotros sabéis “eureka” vendría a decir “lo he encontrado”. Al final la corona no era de oro puro, y el orfebre terminó confesando que había añadido cierta cantidad de plata y se había embolsado el oro.

Este es el principio de Arquímedes, que dice que un cuerpo sumergido en el agua flotará si el peso del volumen de agua que aparta este objeto pesa más que él. Los grandes barcos flotan por este principio: no importa lo que pesa, si no el volumen que tiene respecto a su peso.

Un comentario

  1. tatiana

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