La agricultura

La posibilidad de producir alimentos y domesticar animales constituye uno de los grandes logros de la historia de la Humanidad, conocido con el nombre de Revolución Neolítica. A partir de ella el hombre ha ido dominando progresivamente el medio que le rodeaba.

Son temas específicos de la Geografía agraria: el estudio de la actividad agrícola y ganadera en las distintas zonas de la Tierra; el análisis de la relación existente entre los cultivos, el clima, los suelos o el relieve; la evolución de los distintos sistemas agrarios; la influencia de la historia en las formas de propiedad de la tierra; las mejoras aportadas a la producción agrícola y ganadera por los avances técnicos y científicos.

Esta rama de la Geografía nos muestra la enorme diferencia existente en la actualidad entre sociedades primitivas con agricultura y ganadería de subsistencia sujeta a constantes crisis por fenómenos naturales -sequía, epidemias, inundaciones, etc.-, que ocasionan hambre y mortandades, y sociedades desarrolladas con una alimentación diversificada y grandes excedentes de producción.

explotación agrícola en terrazas

Formas de propiedad y explotación de la tierra

Existen dos formas de propiedad: colectiva e individual.

La propiedad colectiva predomina en las sociedades poco desarrolladas, en las que existe un régimen patriarcal que establece la forma de explotación de la tierra, realizándose algunas labores colectivamente. Otras veces se adjudican a los campesinos parcelas para su cultivo, las cuales pasan de nuevo a ser propiedad comunal, una vez recogidas las cosechas. La propiedad colectiva aparece también en los países de economía socialista, en los que parte de la tierra es propiedad estatal, coexistiendo frecuentemente con propiedades individuales En algunas zonas la propiedad colectiva se mezcla con la individual: éste es el caso de las explotaciones agrarias, de propiedad individual, y los prados y bosques de uso comunal.

La propiedad individual puede provenir de parcelación y reparto entre distintas familias de una propiedad colectiva inicial, de tierras concedidas a repobladores y colonizadores, de repartos de tierras conquistadas, de la compra de tierras, etc.

En los países de economía capitalista la explotación de la tierra puede llevarse a cabo de tres formas:

  • Explotación directa. Es la realizada por el propietario que decide y dirige por sí mismo o mediante un administrador la forma de utilización del suelo agrario, aportando los medios de produción: aperos, maquinaria, semillas, abonos, etc.
  • Arrendamiento. El propietario concede la explotación de su tierra a un arrendatario a cambio del pago de una renta en dinero o de una parte de la cosecha. El arrendatario aporta su trabajo, los medios de producción y el capital necesario para llevar a cabo la explotación, por lo que tiene libertad para tomar las decisiones que estime más convenientes con el fin de aumentar rentabilidad.
  • Aparcería. El propietario cede la tierra a un aparcero que aporta su trabajo y algunas veces parte del capital y de los medios de producción, correspondiendo la otra parte al propietario. Ambos se reparten la cosecha de la forma prefijada en el contrato. Las decisiones sobre la explotación se toman en común.

Tipos de paisaje agrario

Fundamentalmente se distinguen dos tipos de paisajes agrarios: los campos abiertos y los cerrados.

Campos abiertos u openfields. Son aquellos que no están separados entre sí por setos vegetales o vallas de piedra. Tradicionalmente en Europa han correspondido a formas de explotación agraria comunal en las que se combinan agricultura y ganadería. La mayor parte del terreno está destinado a la explotación agraria, siendo los pastos bastante escasos.

El hábitat se halla concentrado. El espacio agrario, por su arte, está dividido en dos o tres hojas, cada una de las cuales se distribuye a su vez en parcelas de mayor o menor tamaño, según las zonas. Estas parcelas son generalmente propiedad de distinos agricultores. La organización del cultivo es comunitaria, adoptándose normalmente la rotación trienal. En una de las hojas se sembraba cereal de otoño, frecuentemente trigo; en otra se sembraba cereal de primavera y finalmente otra se dejaba descansar en barbecho.

El ganado pasta en las zonas de barbecho y en los rastrojos de las otras dos hojas, después de recogidas las cosechas, fertili zando la tierra con su abono. Para permitir su movimiento por todas las parcelas se suprimen setos y vallas de separación.

De esta manera el campesino, que solía tener parcelas en todas las hojas, no podía adoptar decisiones respecto a su tierra sino que debía someterse a la rotación trienal.

No siempre los campos abiertos tienen una explotación colectiva, en otras ocasiones solamente los pastos y bosques son de utilización comunitaria. Existen también campos abiertos en los que no hay una organización comunitaria y el campesino adopta libremente los cultivos que más le convienen.

Campos cerrado o bocages
. Son aquellos que están rodeados por setos de árboles, arbustos o vallas de piedra, estableciéndose entre ellos una red de caminos para permitir el acceso.

La explotación es individual, dedicando el campesino sus tierras a los cultivos que más le interesan. Normalmente existe un predominio de la ganadería sobre la agricultura, por lo que una parte de la tierra se destina a pastos y otra a cultivos (trigo, centeno, alfalfa). Las vallas se colocan para evitar el paso del ganado a las tierras cultivadas. El hábitat es disperso, en pequeños pueblos y en casas y granjas aisladas.

La agricultura en los países mediterráneos

En los países mediterráneos el clima se caracteriza por las temperaturas suaves en invierno en las zonas próximas al litoral, gracias al poder temperante del mar, y algo más contrastadas en el interior. En el verano las temperaturas son elevadas, a lo que se une una fuerte sequía estival.

Existen dos tipos de cultivo:
El secano. En el que predominan los campos abiertos, explotados comunitaria o individualmente. Los cultivos principales son el trigo, la cebada y el centeno, mezclados en muchas zonas con la vid y el olivo. También tienen importancia el almendro, el algarrobo y el castaño. La rotación de los cultivos suele ser bienal: cereal de otoño y barbecho, ya que las altas temperaturas y las escasas precipitaciones veraniegas no suelen permitir cultivos en esta estación.

El regadío. En él las parcelas frecuentemente son de pequeño tamaño, aunque también existen grandes explotaciones. Los cultivos son intensivos con varias cosechas por año. Se cultivan los cereales, pero tienen más importancia los productos hortícolas: pimientos, tomates, judías, maíz, cebollas, etc. Entre los cultivos arbóreos destacan los frutales, principalmente naranjos. Estos árboles pueden aparecer mezclados en las parcelas o constituir un monocultivo con fines comerciales. Para explotar la tierra de manera continua es necesario realizar un abonado y establecer rotaciones de cultivos que eviten el agotamiento de la tierra, ya que no existe el barbecho.

En las montañas aparecen ciertos cultivos en las vertientes: vides, olivos y frutales. Cuando las pendientes son muy fuertes se crean bancales o terrazas escalonadas en las que se instalan los cultivos.

La ganadería es fundamentalmente ovina debido a la escasez de pastos naturales por la sequedad veraniega. Este ganado se alimenta en los campos en barbecho y en los rastrojos después de recogidas las cosechas; en verano practica la trashumancia hacia los pastos de montaña más abundantes gracias al aumento de las precipitaciones con la altura. Esta trashumancia ha tenido más importancia antiguamente que en la actualidad.

La agricultura en los países europeos industrializados no mediterráneos

A grandes rasgos pueden distinguirse dos zonas climáticas:
Zonas próximas al océano Atlántico, con temperaturas suaves, escasa amplitud térmica debido al papel regulador del océano y precipitaciones abundantes.

A medida que se avanza hacia el interior, las temperaturas descienden, haciéndose más contrastadas y disminuyen las precipitaciones. En la primera de estas zonas ha existido tradicionalmente un predominio de los campos cerrados, con las características antes señaladas, siendo frecuente el cultivo de cereales, principalmente trigo y centeno. Las condiciones climáticas han permitido el desarrollo de praderas naturales aptas para el pasto del ganado, por lo que éste ha tenido siempre gran importancia. El hábitat suele ser disperso.

En las zonas más interiores han predominado los campos abiertos de explotación comunitaria o individual. No obstante, hay que tener en cuenta que esta división no pasa de ser una generalización sobre una realidad mucho más compleja ya que los campos abiertos o cerrados deben su existencia a causas muy variadas. Antiguamente se practicaba una rotación trienal con dos hojas cultivadas de cereales y otra en barbecho, estando el ganado asociado a la explotación. El hábitat normalmente era concentrado.

A comienzos del siglo pasado se introdujeron nuevas plantas, como por ejemplo el maíz, cuyos rendimientos han sido importantes. Progresivamente han ido desapareciendo las tierras en barbecho, sustituyéndose por otros cultivos en rotación continua, lo que permite queunos se beneficien de las condiciones aportadas al suelo por los otros.

La introducción de maquinaria en las tareas agrícolas ha ocasionado ciertas modificaciones:

  • El empleo de mano de obra ha descendido, ya que las máquinas realizan gran cantidad de trabajo con pocas personas.
  • Las explotaciones han aumentado de tamaño por el empleo de tractores, cosechadoras, etc., que no son rentables en superficies agrarias demasiado pequeñas. Las concentraciones parcelarias llevadas a cabo en la mayoría de los países europeos han ocasionado un aumento en la extensión de las parcelas.
  • Muchas zonas se han especializado en el cultivo de determinados productos, favorecidos por las condiciones climáticas, el suelo, o simplemente por la demanda del mercado, estando destinados a su comercialización en un mercado nacional o internacional. De este modo, aparecen zonas dedicadas a un único cultivo agrario o a la cría de ganadería ovina, bovina o porcina, para la obtención de leche o carne. Esta ganadería se mantiene en las zonas poco ricas en pastos mediante el cultivo de plantas forrajeras o de piensos artificiales. (Esta especialización presenta el inconveniente de que una saturación del mercado o una mala cosecha pueden tener repercusiones económicas graves.)

A pesar de todo predomina un policultivo con varios productos agrarios rentables: trigo, cebada, avena, remolacha azucarera, prados artificiales, maíz, etc., que se combinan en rotaciones de manera que la tierra es cultivada continuamente. Para evitar su agotamiento es necesario añadirla abonos naturales o químicos, fertilizantes, etc. En algunos casos la ganadería está asociada a este policultivo proporcionando el abono y alimentándose en los prados naturales o de los forrajes que proporciona la agricultura. Con el fin de llevar a cabo estas innovaciones, que requieren grandes inversiones, a veces el agricultor se ha visto impulsado a formar cooperativas agrarias para efectuar la compra de elementos necesarios -semillas. maquinaria, abonos, etc.- para la conservación y transformación de productos alimenticios -leche, queso, vino, etc.- e incluso para su comercialización y venta.

La agricultura en los países nuevos

En los países situados en la zona templada de América del Norte, América del Sur y en Australia la explotación agraria comenzó con la colonización europea y ha estado en su mayor parte orientada hacia la
comercialización.

El gran tamaño de las parcelas y su forma regular, en la que predomina el cuadrado y el rectángulo, revela que existió una planificación previa. La mecanización agraria puede obtener en estas condiciones sus máximos beneficios permitiendo una mayor rentabilidad y rapidez en la realización de las tareas agrícolas. En estas grandes explotaciones la especialización alcanza su mayor desarrollo, cultivándose extensas áreas de un único producto (monocultivo) destinado a abastecer el mercado internacional. Se cultivan preferentemente aquellos productos más adaptables al medio natural o de acusada demanda.

El trigo y el maíz son los principales cereales en monocultivo. La especialización en ganadería vacuna para la producción carne es característica de Argentina; en otras zonas se dan especializaciones ganaderas para la producción de leche o de lana.

La especialización sufre crisis de superproducción, altibajos en la demanda y en algunos casos ocasiona un agotamiento de la tierra. Esto puede solucionarse mediante abonos y fertilizantes, ya que esta agricultura dispone de los últimos avances científicos, pero éstos resultan muy caros, por lo que en muchas zonas el monocultivo está siendo sustituido por un policultivo con rotación de plantas -trigo, avena, maíz, forrajes, etc.-, que permiten cul tivar la tierra de modo continuo. Parte de la ganadería es extensiva, pero también actualmente tiene importancia la ganadería estabulada, sobre todo la vacuna para la producción de carne o leche. En los establos están casi todas las labores mecanizadas: ordeño, servicio de agua, piensos, etc.

En regadío se cultivan hortalizas y frutales a los que aplican avances técnicos y científicos para intensificar su producción. Las importantes inversiones que requiere esta agricultura en abonos, maquinaria y asesoramiento científico hacen necesarios préstamos y créditos bancarios y estatales.

Los agricultores generalmente están en contacto con cadenas comerciales de todo el mundo y con industrias de transformación de productos agrarios.

La agricultura en los paises socialistas

En aquellos países en los que triunfó la revolución socialista hicieron su aparición agriculturas colectivistas, aunque éstas no son exclusivas de ellos.

El país más representativo fue la URSS, que sirvió parcialmente de modelo a los demás.

En la URSS, tras el triunfo de la Revolución, fueron repartidas las grandes extensiones agrarias de los terratenientes entre los campesinos, otorgándoles pequeñas parcelas, lo que llevó a una excesiva fragmentación del espacio agrícola que sólo permitía una agricultura de subsistencia, escasamente rentable. Para evitar esto se abolió la propiedad de la tierra, llevándose a cabo una colectivización y apareciendo dos tipos de organización agraria: el koljós y el sovjós.

El koljós era una cooperativa de producción agraria, con una extensión aproximada al territorio de un pueblo y con hábitat concentrado. En él se explotaban colectivamente la mayoría de las tierras y el ganado. Los koljoses estaban administrados por un consejo de dirección con un presidente, elegidos por una asamblea de todos los miembros de la cooperativa. El consejo planificaba los trabajos distribuyendo cada uno a un grupo determinado de personas (brigadas) que lo realizaban en común, siendo remuneradas por jornadas de trabajo, teniendo en cuenta el tipo de labor ejecutada y el tiempo empleado en su realización.

El espacio agrario estaba dividido en parcelas de gran tamaño que permiten la utilización de máquinas en la mayor parte de las areas agrícolas, pudiendo así aumentar la producción y acelerar el ritmo de los trabajos. En un principio el funcionamiento y cuidado de las máquinas estuvo al cargo de las llamadas estaciones de maquinaria (MTS), que con personal especializado realizaban trabajos agrarios mecanizados en los koljoses. Después, poseyeron ya su propia maquinaria.

Se solía practicar el policultivo con cereales, remolacha azucarera, forrajes, etc., que se destinan al autoconsumo, al mercado nacional o internacional.

Además de estas explotaciones comunitarias cada campesino del koljós dispone de una pequeña tierra dedicada generalmente a cultivos hortícolas, poseyendo también algunos animales para la producción de leche o carne destinadas al consumo o la venta, predominando esta última.

Los sovjoses eran granjas del Estado dirigidas por especialistas técnicos, con trabajadores asalariados. Generalmente estaban especializadas en algún producto o en varios -trigo, maíz, ganado vacuno, algodón, etc.- que variaban según las características de cada zona. Estaban compuestos por parcelas de gran tamaño a las que se iba incorporado la mecanización. También se utilizaban abonos y fertilizantes, por lo que la producción era bastante elevada. Estos cultivos especializados se dirigían a un mercado nacional o internacional.

En las democracias populares (Hungría, Bulgaria, Yugoslavia, República Democrática Alemana, Checoslovaquia y Polonia) se realizaron también reformas agrarias colectivistas, en mayor o menor medida, según la oposición que hayan encontrado en el campesinado. En casi todas ellas existían junto a explotaciones colectivas otras de propiedad individual. La mecanización, por regla general, no es tan grande como en la URSS.

En China la creación de comunas populares ha determinado la integración en ellas de grandes espacios agrarios en los que el trabajo se realiza en equipos. Las comunas disponen de maquinaria, graneros e industrias propias.

La agricultura tropical

El clima tropical se caracteriza por las temperaturas elevadas durante todo el año y las grandes variaciones pluviométricas entre la zona ecuatorial, sin estación seca, y los desiertos con fuerte aridez. En esta zona existen distintos tipos de agricultura: agricultura itinerante de rozas por fuego; agricultura intensiva de secano; agricultura intensiva de regadío, etc.

Agricultura itinerante de rozas por fuego
Este tipo de agricultura tropical es practicada por sociedades primitivas con reducida densidad de población.

Durante la estación seca, en una pequeña zona de bosque o sabana se talan los árboles no útiles para el hombre, dejando en pie los demás; se esparcen por el suelo las ramas de los árboles cortados y se las prende fuego, o a las hierbas si se trata de una sabana. Las cenizas así obtenidas enriquecen el suelo, permitiendo su cultivo al comenzar la estación húmeda. La siembra se realiza mezclando distintas plantas, con ciclo vegetativo diferente -maíz, mandioca, mijo, ñame, sorgo, bananas, etc.-, por lo que la recolección se realiza escalonadamente. Durante un período de uno o tres años los campesinos recogen productos en esta tierra, pero al cabo de este período han de abandonarla ya que su agotamiento impide su nueva puesta en cultivo, siendo necesario dejarla en barbecho durante largo tiempo, ya que el abonado es escasamente practicado debido a la reducida importancia de la ganadería.

Se pasa, pues, a roturar un nuevo campo, lo que implica un desplazamiento constante de zonas. Esta agricultura es muy extensiva y sólo permite alimentar a un reducido número de personas. El hábitat es concentrado, disponiéndose en torno a él los cultivos en forma de anillos. El más cercano, ocupado por huertos, es cultivado más intensamente gracias a un pequeño abonado, pero a medida que se avanza hacia el exterior el cultivo es menos intenso.

Agricultura intensiva de secano
Los sereres de Senegal realizan un cultivo intensivo de secano gracias a la asociación de ganadería y agricultura. El hábitat concentrado se localiza en el centro de la explotación. En torno a él se establece una corona en la que se cultiva de una manera contínua, mijo y mandioca, gracias al abono que proporciona el ganado. A partir de este anillo la explotación se divide en tres hojas con rotación trienal de mijo, cacahuete y barbecho. El ganado pasta en la hoja en barbecho y en las otras dos hojas una vez recogida la cosecha, fertilizándolas.

Agricultura intensiva de regadío
Otro tipo de agricultura intensiva tropical es la que tiene lugar en el Asia monzónica -China, India, Japón e Indonesia- con el cultivo de arroz.

El enorme crecimiento demográfico de algunos de estos países ha ocasionado la adopción de una serie de técnicas que permiten obtener dos o tres cosechas anuales de este cultivo, básico en su alimentación. (Para analizar este tipo de agricultura vamos a basarnos en el estudio realizado por P. Gourou sobre Tonkín, situado en el delta del río Rojo.)

El hábitat es concentrado. La mayor parte del territorio se halla destinado a los arrozales, que generalmente ocupan parcelas muy pequeñas debido a la fuerte presión demográfica. Las parcelas están separadas entre sí por diques que impiden las inundaciones y permiten regular, mediante compuertas, la altura del agua.

El arroz se siembra en principio en tierra abonada y una vez nacido se trasplanta al arrozal, constituido por barro cubierto de una capa de agua que habrá que ir elevando a medida que las plantas vayan creciendo. El trasplante permite ahorrar semilla y reducir el período de ocupación del arrozal.

Para incrementar la producción y evitar el agotamiento de la tierra se recurre al abonado con excrementos humanos (ya que la ganadería es poco abundante debido a la ausencia de pastos), o al abonado vegetal, enterrando hojas y plantas en el barro del arrozal.

Agricultura de plantación

En algunas zonas tropicales con clima y suelos favorables se han establecido plantaciones para la obtención de determinados productos en monocultivo -té, café, cacao, caña de azúcar, plátanos, etc.-, orientados a su comercialización.

Se trata de una agricultura desarrollada, realizada en grandes extensiones y que tradicionalmente ha empleado abundante mano de obra. La mecanización ha sido en general poco rentable en estos cultivos. Las plantaciones requieren fuertes inversiones. Están sujetas a crisis de superproducción, oscilaciones de precios y demanda, lo que obliga con frecuencia a modificar el cultivo.

Suelen estar conectadas con redes comerciales o con industrias de transformación de los productos, por lo que se localizan en zonas próximas a las vías de comunicación terrestre o marítima.

Muchas veces están en manos de compañías comerciales internacionales, que controlan el cultivo, conservación, transformación y comercialización de los productos; otras veces se desarrollan plantaciones, generalmente, indígenas, de menor tamaño.

No hay comentario